La política mexicana y la revolución de 1910

La revolución mexicana sigue siendo un punto de referencia importante en la política de esa nación.

Sin embargo, hay quienes sostienen que los principios de la revolución se han olvidado. Tal es la opinión del historiador Roger Bartra, quien sostiene que la revolución trajo un régimen unipartidista del Partido Revolucionario Institucional (PRI)  que dominó la política durante gran parte del siglo XX en México

La primera razón principal por la que tuvo lugar la Revolución Mexicana se debió a la existencia de una dictadura cada vez más corrupta, inflexible y violenta en México a comienzos del siglo XX.

Desde 1876 estaba en el poder el presidente Porfirio Díaz, con un régimen que restringió severamente las perspectivas de las clases medias de México para el progreso político y económico.

La segunda razón principal por la que tuvo lugar la revolución fue que la dictadura de Díaz llevó a la desposesión masiva de las tierras y derechos tradicionales de las zonas rurales de México. Además de un sistema político cerrado y dictatorial que en consecuencia produjo el desacuerdo generalizado entre las diversas clases sociales que explotaron en 1910.

Un punto clave para entender la Revolución Mexicana es que no consistía en un solo movimiento. No fue dirigido por un solo partido político, ni movilizó a una sola clase social.  La revolución se desató con diversas fuerzas sociales: desde campesinos y reformadores de clase media hasta trabajadores industriales y terratenientes descontentos.

Información oficial menciona que después de 1910, cuando el derrotado Díaz abandonó México para entrar en el exilio, emitió una declaración profética: “Madero ha desatado un tigre, veremos si puede domarlo”. La revolución estaba en marcha y diversas acciones por venir.

Lo saños siguientes fueron violentos y caóticos. El experimento liberal de Madero fracasó. Los adherentes del antiguo régimen: los terratenientes, los militares, los principales empresarios y clérigos,  bloquearon sus modestas reformas; y este último llegó demasiado lento como para satisfacer los elementos populares que habían llevado a Madero al poder en primer lugar.

Atrapado en este fuego cruzado, Madero fue finalmente derrocado por el ejército y asesinado a principios de 1913; pero el establecimiento de un régimen militar bajo el gobierno del general Victoriano Huerta, un régimen dedicado a encontrar  “la paz, cueste lo que sea” y la restauración sustancial del antiguo régimen, sólo garantizó la inflación de la rebelión popular.

La gente luchó y la solución militarista, intentada hasta el límite en 1913-14, resultó tan ingenua e impráctica como la solución liberal en 1911-12.  Como resultado de la revolución, el pueblo de México obtuvo algunos privilegios, sobre todo en los referidos a las tierras y la repartición de ellas; sin embargo con el paso del tiempo, el poder ha ensombrecido las causas revolucionarias por las cuales se estableció la lucha: la reelección había quedado abolida por ejemplo, pero el partido político surgido de la Revolución, se mantuvo en el poder por décadas completas, creando una red de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias y abuso para con los ejidos y sus tierras.