Porfirio Díaz: de héroe a dictador

Porfirio Díaz tal vez califica como uno de los estadistas más controvertidos de México. Presidente del país durante 30 años, Díaz es recordado con frecuencia como uno de los dictadores más notorios del país.

La ironía de su historial radica en sus logros, de los cuales hubo muchos. Díaz trajo a México a la era moderna y el país logró la solvencia financiera bajo su mandato.

General Porfirio Díaz, el héroe militar

Nacido en Oaxaca, México, Porfirio Díaz tenía sangre mestiza. Creció en la capital del estado, la ciudad de Oaxaca. Los primeros años de su vida estuvieron llenos de dificultades económicas y tragedias. Su padre murió cuando solo tenía tres años de edad, dejando a la familia empobrecida. La madre de Porfirio, luchando por criar ocho hijos por su cuenta, reconoció la importancia de la educación e inscribió a Porfirio en el seminario.

Sin embargo, el destino de Porfirio Díaz estaba en el mundo de los asuntos temporales. Cambió sus estudios del sacerdocio a la ley. Conocido por ser un estudiante diligente, uno de sus tutores fue el futuro presidente y amado héroe de México, Benito Juárez. Influenciado e inspirado por el compromiso de Juárez con la justicia social, la temprana lealtad de Díaz fue a los ideales del liberalismo

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México durante la segunda mitad del siglo XIX enfrentaba desafíos internos y amenazas del exterior. La guerra estaba en el aire y Porfirio abandonó sus estudios para convertirse en soldado. En pocas palabras, Porfirio Díaz se hizo famoso por su valentía, astucia y habilidad. Luchó valientemente durante la Guerra de la Reforma y fue promovido por sus esfuerzos. Sus atrevidas maniobras durante la Batalla de Puebla le valieron el título de héroe. Esta famosa batalla es la razón por la cual hoy se celebra el Cinco de Mayo.

Las escaramuzas posteriores habían capturado y encarcelado a Porfirio. Paredes y guardias no podían retenerlo y él escaparía con éxito de sus captores. Sus habilidades extraordinarias en el campo de batalla le valieron el rango de General y la lealtad de los hombres que sirvieron bajo su mando. Su futuro éxito estaba asegurado con una carrera en el ejército, pero Porfirio tenía otras ambiciones.

Rompiendo por completo con su antiguo mentor Benito Juárez, Porfirio corrió en contra de su padre para el cargo de presidente. Perdió las elecciones, pero sin inmutarse, buscó la oficina una vez más cuando otro rival sucedió a Juárez, Lerdo de Tejada. Porfirio organizó una rebelión y elaboró ​​el “Plan de Tuxtepec“, un plan de gobierno que se basaba principalmente en el principio de una oficina presidencial de un solo mandato con la reelección prohibida.

Doña Carmen Romero de Díaz, esposa de Porfirio Díaz

La posterior elección que siguió trajo éxito a Porfirio. Se convirtió en presidente en 1877 y sirvió el término restante, respetando su plataforma anunciada anteriormente. Un sucesor elegido cuidadosamente asumió la siguiente oficina, Manuel González. El caos y la inestabilidad perseguían a esta administración. Las próximas elecciones vieron a Porfirio Díaz incumpliendo su promesa anterior de una oficina presidencial de un mandato. Porfirio surgió rápidamente como el ganador y asumió el cargo.

De 1884 a 1911, Porfirio Díaz gobernó a México como un dictador. Él apagó toda oposición por medio de la violencia y la intimidación. Su reinado se conoce como el “Porfiriato”. Porfirio Díaz se le atribuye el establecimiento de los “rurales”, bandidos que el presidente fuertemente armado para que puedan llevar a cabo sus órdenes.

Los pobres y los indígenas sufrieron enormemente bajo la dictadura de Díaz. Las tierras fueron quitadas y los indígenas fueron forzados a un sistema de esclavitud de la deuda. Además, la libertad de expresión no fue tolerada bajo el “Porfiriato”. Sin embargo, los propietarios de Hacienda prosperaron al igual que otros grupos selectos.

Porfirio y sus consejeros siguieron la filosofía del positivismo, cuyo principio básico valoraba el desarrollo económico sin importar el costo. Esta filosofía proporcionó una racionalización para Díaz y sus seguidores, los científicos que creían que solo cuando se alcanzara la estabilidad económica se podría hacer progreso social.